Corona o Reino de Aragón

Jaume I el Conquistador

Ni Aragón, ni Cataluña, ni Valencia son entidades anteriores a la Edad Media. Hasta 1163, con Alfonso II, no se distinguirá entre reino y corona de Aragón. En la Corona tendrán cabida todos los reinos, condados y señoríos que guardan algún tipo de dependencia con el rey aragonés. Esta existencia de diversas entidades autónomas en muchos aspectos, solo es entendible desde la expansión territorial a costa de los reinos musulmanes del sur. En esa expansión los nobles irán recibiendo tierras y beneficios. Expansión que acabará chocando con la realizada por el condado catalán.

Con respecto a Cataluña, entrará a formar parte de la corona después del casamiento de Petronila (hija de Ramiro II de Aragón) con Ramón Berenguer IV, conde de Cataluña, quien, a pesar de ejercer como tal, no toma el título real.

Durante el siglo XIII la Corona de Aragón continúa con su política expansionista hacía el norte, pero tras el Tratado de Almizrad de 1244 y la derrota de Pedro el Católico en Muret, la expansión del territorio deberán volver sus ojos hacía el sur, ocupándose Valencia y Mallorca, que servirá de puente a la posterior expansión por el Mediterráneo (una vez que la expansión peninsular quede cortada por el avance castellano).

El fin de esa expansión territorial tendrá una importante consecuencia política: la nobleza había tenido en ella la posibilidad de consolidarse como un ente dinástico e independiente del rey en cuestiones fiscales y legislativas. La Corona se había convertido en espacio político regido por la monarquía aragonesa (vinculada desde Ramón Berenguer IV al Condado de Cataluña) pero donde las diversas entidades tenían diferencias jurídicas (como se puede ver en la existencia de los fueros de Urgel, Aragón o Valencia). Los tres grandes estados (Aragón, Navarra y Cataluña) tienen un desarrollo asimétrico, apareciendo cortes, diputaciones, haciendas, organizaciones municipales,… La política exterior estará marcada por la Monarquía, a través de la existencia de unas Cortes Generales, de una moneda común,…

A pesar de los intentos de la monarquía por unificar, será a lo largo de este siglo XIII cuando surjan los primeros sentimientos nacionalistas desde una nobleza que ve peligrar el estatus conseguido durante la época de expansión territorial, un sentimiento que se agudizará durante los siglos XIV y XV.

En cuanto a los aspectos fiscales, desde el siglo XI existen peajes entre Jaca y Pamplona. Además, en el siglo XIII está documentado un importante comercio con Brujas, lo que indica el poder económico de la Corona de Aragón. Además esta comprobada la entrada de peregrinos francos, con exenciones fiscales parecidas a las que gozaban nobles o clérigos, desde la segunda mitad del XII, lo que incide en ese poder económico de la Corona.

Corona Catalano-aragonesa

Panteón real de los reyes de Aragón en el Monasterio del Poblet

Sin embargo, sí podemos hablar de la Corona Catalano-aragonesa desde el momento en el que el matrimonio entre Ramón Berenguer IV (Conde de Barcelona) contrae matrimonio con Petronila de Aragón. La llegada del conde a la cúspide aragonesa supone el traslado del eje de poder hasta Barcelona, potenciándose aún más con los reinados de Alfonso II y Pedro II, quién dirigiría los intereses de Aragón a Occitania. Este periodo Catalano-aragonés llegará a su máximo esplendor con Jaume I y la conquista de Mallorca y la extensión del reino por el Mediterráneo, alejándose de los intereses peninsulares.

Tumbas de Pedro III y Jaume II en Santa Creus

Este crecimiento económico y social, vinculado a los intereses catalanes (barceloneses realmente) tendrán una segunda fase de explosión con el reinado de Jaime II, quién va a llegar a acuerdos con Castilla para repartirse el norte de África, entablando relaciones diplomáticas con Egipto, pero sin perder de vista sus acuerdos con el Temple (recordemos que Jaume I llegó a legar el reino en herencia a la orden, sin consecuencias reales).

Sin embargo, la llegada al trono de su segundo hijo (el primero había renunciado a la corona tomando hábitos), Alfonso IV va a suponer el inicio del fin del predominio catalán. En este periodo, Cataluña pierde su hegemonía económica, a la par que sufre un descenso demográfico, motivado por la llegada de la peste negra en el llamado mal any primer. En este primer año de reinado, junto a la peste, se va a producir una gran hambruna acrecentada por el bloqueo genovés de las costas catalanas. ¿El resultado? Solo Barcelona pierde 10.000 habitantes en ese año.

Y a esto se une un segundo factor fundamental: Pedro IV, su heredero, será educado en Aragón, bajo la influencia de Leonor de Castilla (segunda esposa de Alfonso) y residiendo en Zaragoza. Llegado al trono la situación se complica: Leonor negocia con Alfonso XI para cederle importantes castillos aragoneses; sus hermanos, que han tomado el condado de Urgel entre otros, se oponen a su reinado. Pierde Sicilia, en manos de Federico II tras el tratado de Anagni, que le cedía una Cerdeña que no controlaba. Y para colmo de males, al Ceremonioso se le opone la Unión de Aragón; un reino en el que tenía poco poder debido al Privilegio General de Aragón y al Privilegio de la Unión, concedidos por su bisabuelo. El resultado: el eje volvía a variar hacia Zaragoza.

La llegada al trono de Juan I, su hermano, no ayudaría en nada a Cataluña y solo el largo reinado de Martin el Humano permitiría un último estertor de poder. La casa Casal de Barcelona mantenía el poder pero mermado ante la falta de herederos del longevo rey que vería fallecer a sus hijos. Su muerte sin descendencia llevaría a la corona aragonesas a recaer sobre la testa de Fernando de Antequera, lo que conllevaría la llegada de los Trastámara a Aragón y el fin de este periodo Catalano-aragonés.

Publicado por Javi Fornell

Historiador y novelista. Amante de las letras y de los libros. Guía turístico en la provincia de Cádiz y editor en Kaizen Editores

5 comentarios sobre “Corona o Reino de Aragón

  1. Sr. Javi, habrá que recordar que Valentia ya fue REINO VISIGODO integrado dentro del de Hispania en el siglo VI. Fue durante el reinado de Leovigildo (569-586 ) cuando Valencia se integró plenamente dentro de la órbita regnícola visigoda.Comete usted varios errores históricos, los condes eran de Barcelona NO de Cataluña ya que está no se forma políticamente hasta el siglo XV.Otro error es que la Corona de Aragón no se formó hasta la conquista del Reino de Valencia, el nombre de Corona de Aragón no se utiliza hasta finales del siglo XIII ya que lo que hoy es Cataluña era una PROVINCIA de Aragón, tal es así que el nombre usado hasta esa fecha era Casal d’Aragó y los soldados catalanes cuando entraban en guerra gritaban ¡Aragó! ¡Aragó!.Y por último, la expansión de la Corona de Aragón fue gracias a los prestamos que le hacían los valencianos a su Rey, el rey de Aragón, Valencia y Mallorca, Conde de Barcelona, tal era la importancia de esos préstamos que Juan II alude a la ayuda prestada por los valencianos en sus empresas políticas. Un ejemplo de ello nos lo ofrece el discurso de apertura de las Cortes Generales de Monzón en 1469, que dirigiéndose a los representantes valencianos les reconoce el valor personal y haberles “concedidos tales socorros que no sólo a Nos, más aún nuestros descendientes os quedarán obligados”, refiriéndose al esfuerzo económicos hecho por los valencianos a favor del Monarca. Valencia apoyó decisivamente a Juan II, y es que Valencia en el siglo XV, como señaló Hamilton, disfrutó de un período de prosperidad económica y gozó de una Edad de Oro en la literatura, erudición y bellas artes. Las relaciones políticas y comerciales con las principales ciudades del Renacimiento en Italia y la lucha civil en Cataluña y Castilla contribuyeron al engrandecimiento de Valencia en el último siglo de la Edad Media. El Reino de Valencia dispuso de una moneda sólida que no sufrió los efectos de las devaluaciones monetarias de otros Estados que provocaron reajustes, caídas de precios y paralización de negocios.Un saludo.

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  2. Querido Tomás, con Condado de Cataluña hago referencia a los llamados condados catalanes que gobernase el conde de Barcelona. Título este que aparece recogido en las fuentes, al menos, desde 1603. Y el de Principado de Cataluña desde el siglo X.Nada digo respecto al reino de Valencia, más allá de que tiene usted razón en sus apreciaciones. Aunque, extender el reino valenciano al siglo VI, es como hablar del reino de Sevilla vinculandolo a Tartessos. Nada tiene que ver el uno con el otro más allá de su denominación; pues el reino valenciano -tal y como se entiende a durante la Edad Media- es fruto de la conquista de Jaime I.

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  3. Estimado Tomás, erroneamente he borrado su comentario que hacia referencia a los nazionalismos, disculpeme.Estoy de acuerdo con usted en que la Historia es facilmente manipulables por unos y otros. Y que, efectivamente, las matizaciones son muy necesarias. En mi caso, intento acercarme a la Historia con objetividad.

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  4. Lérida formó parte de Aragón, al igual que Tarragona, Tortosa y otros condados supuestamente \»catalanes\». No hay más que consultar los mapas franceses de 1235 para comprobarlo. De hecho a las Cortes de Aragón asistían nobles de Lérida, Tortosa… no había una separación puesto que el Rey tenía bajo su poder todo fuese reino, condado, ducado o marquesado. El Condado de Barcelona y otros condados disputados con el Rey de Francia aparecen en los mapas como parte del reino de Francia hasta que Jaime I acordó el reparto de los condados occitanos y el barceloní.

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  5. Los condados supuestamente llamados catalanes, no tenían ese nombre. Era la marca Hispanica que le dio el nombre los reyes de Francia. Los condados se aliaron con la corona de Aragon y Francia en su lucha se los repartieron al llegar a un acuerdo. Corona de Aragon y en el poder el rey que ostenta esa corona. Recodar que Mallorca se independizó con los reyes Jaume II y Jaume III, pero siguió siendo aliado y posteriormente se incorporó a la corona dejando de ser reino.todos los territorios de la Corona eran vasallos del rey, condes, marqueses señores. Tenían la autonomía que les daba su poder en el territorio. Pero bajo el poder omnipresente del rey.

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