Estilo Cantinflas

Mi abuela estaba siempre riñéndome porque cuando me agabacha el pantalón bajaba más de la cuenta. Me veía con los pantalones caídos, la camisa por fuera, los pelos expresando su libertad de opinión y me soltaba un “niño, pareces Cantiflas, arréglate”. Así que ella, casi sin querer, bautizó antes de su existencia la moda actualSigue leyendo «Estilo Cantinflas»

Casa muñecas gaditana

Ayer comenzaba la Voz de Cádiz a regalar (vender) la casa de muñecas gaditana. Y allí que fui emocionado, esperando encontrar la casa típica de los mercaderes de Indias: el bajo para los almacenes y el bonito patio con escalera de mármol; entre-suelo más bajo para las oficinas; planta principal con balcones en forma deSigue leyendo «Casa muñecas gaditana»

Elefantes – Al olvido

Lo reconozco, canciones como esta me hacen tener debilidad por Elefantes Hace tiempo que me cuesta hablar,como un miedo a no saber estardonde los demás me piden que esté,miedo no se bien a qué…Y cada día creo un poco másque la edad nos va haciendo callar,ya no digo tonterías por decir,me asusta lo que creenSigue leyendo «Elefantes – Al olvido»

En apoyo de Fernando Santiago

De un tiempo a esta parte me he hecho asiduo al blog de Fernando Santiago, desde hace bastante más lo visitaba. No han sido pocas las veces en las que nos hemos enfrentado por tener opiniones contrarias, eso es lo bueno de la democracia que nos permite hablar como personas. Pero hoy, Fernando ha sufridoSigue leyendo «En apoyo de Fernando Santiago»

Galos

-Maestro- Miguelito desde el final del aula levantaba la mano -maestro…. tengo una duda.-Dígame ¿qué duda es esa?- preguntó don Javier.-Es sobre los galos. Todos, que a esas alturas del curso habíamos aprendido que cualquier pregunta venida de Miguelito podía tener un final inesperado, volvimos la cabeza hasta la última fila. -Sí. ¿Qué ocurre conSigue leyendo «Galos»

La justicia del garbanzo

Aquel lugar era singular, diferente, distinto. En él podía ocurrir de todo, desde pasarte toda la tarde castigado limpiado platos, a pasar algunos de los momentos más divertidos del curso. Y es que, en un colegio como el nuestro, el comedor era un lugar hogareño, casi familiar, donde todos nos reuníamos para comer y reírSigue leyendo «La justicia del garbanzo»