De vidas

Siempre fui muy lógico. Razonaba cada paso dado sabiendo que cada acción tiene su reacción y que es eso, la consecuencia, lo que marca el destino de mi camino vital. Un camino que recorría tranquilo, inflexible a una máxima: no importa por dónde vaya ahora, mi camino comenzó ayer.

Pero llevo un tiempo que me dejo llevar; que no pienso tanto en mis actos y sus consecuencias y dejo que sea el alma -llámalo corazón si quieres- la que decida que senda escoger. Y ha escogido recovecos, atajos, callejones peligrosos y playas anchas; ha decidido empujarme a un camino que nunca pensé que seguiría porque la razón, esa que siempre mandó en mi vida, me gritaba que estaba mal; que me caería, que dolería.

Pero el alma mandó señales más fuertes y hoy, si hubo miedo, sólo queda esperanza y sueños conjuntos.

Publicado por Javi Fornell

Historiador y novelista. Amante de las letras y de los libros. Bibliotecario por vocación. Redactor en Toppercan

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: