Del camión y el final

Y el silencio solo fue roto por el motor del camión de la basura que pasaba, en aquella hora y minuto, bajo la ventana del triste hombre que, cabizbajo, se miraba en el espejo. Qué esperaba ver reflejado en aquel cristal que le devolvía su imagen, nadie lo sabría nunca. Lentamente, cómo el cirujano preparándose para la operación más importante de su vida –¿acaso no lo era?– sacó el cuchillo con el que pensaba acabar con su propia y mísera existencia.

En aquella hora y minuto, en la que el camión pasaba bajo las ventanas del edificio. En la planta sexta, se hizo el silencio. Y la sangre se derramó por el suelo de una habitación pulcramente limpia, como jamás estuvo, cómo si quien se quitaba la vida desease que, al final, por una sola vez, todo brillase.

Publicado por Javi Fornell

Historiador y novelista. Amante de las letras y de los libros. Bibliotecario por vocación. Redactor en Toppercan

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: