De comentarios y enemistades literarias

A veces, solo a veces, uno se siente aludido en la distancia por un comentario que podría o no ser para él. A veces, pero solo a veces, ocurre que ese comentario, escrito en un muro de Facebook, un blog o las páginas de un periódico, efectivamente va dirigido a uno. Y a veces, pero solo las menos veces, se dan las dos circunstancias: el aludido y a quien va dirigido el comentario son la misma persona. Cuando, además, los comentarios surgen dentro de guerras cainitas que nada tienen que ver con uno y de las que ese uno no quiere saber nada, es cuando, realmente, sientan mal las cosas. 

Puede que alguno se pregunte si el comentario anterior tiene destinatario, la realidad es que no. Que es un pensamiento en voz alta ante los conflictos personales que veo en mi entorno literario, con amigos que dejan de serlo y bloqueos infantiles al más puro estilo “pues te margino” y me voy solo. Puede ser que, quizá, yo ya esté mayor para estos juegos, o que me he cansado de facebook y sus dimes y diretes. Puede, incluso, que esté harto de un mundo literario en el que no he hecho más que meter la puntita de la nariz. 
No lo sé, pueden ser muchas cosas, sin duda. Pero lo que tengo claro es que ese mundo no me gusta. No creo que lo egos encontrados sean suficiente razón para acabar con amistades, para lanzar puñales a través de redes sociales. Y sé (creo) que ciertos comentarios leídos no son sobre mí, pero aún así me extrañan actitudes de convertir en extraño a quien es amigo, de convertir en enemigo a quien crees que no está en tu bando. Como si en la vida pudiera trazarse una línea para decir “conmigo o contra mí”.
Yo no estoy con nadie, estoy solo en este mundo, con mis amistades, mis amigos, mi familia, mis conocidos, mis extraños,… pero sin enemigos. Creo que todo el mundo tiene algo que aportar, por mínimo que sea, y es eso lo que deseo: aportes que enriquezcan mi vida, no líneas imaginarias que dividan al mundo en buenos y malos. Pero, desgraciadamente, parece que el mundo literario está lleno de esas líneas.

Publicado por Javi Fornell

Historiador y novelista. Amante de las letras y de los libros. Bibliotecario por vocación. Redactor en Toppercan

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