Ha vuelto la heroína… Es duro decirlo cuando toda una generación de nosotros piensa antes en cualquier X-Men que en droga, pero ha vuelto.
Las dosis, mucho más baratas que la coca o cualquier otra sustancia, son sencillas de conseguir y pagar pese a la crisis: 10 coches aparcados = 1 dosis. Las cuentas son claras y el resultado será desastroso.
Como en todo, la crisis siempre afecta más a los sectores más marginales y los drogo dependiente lo son. No será raro, en poco tiempo, tener que volver a explicarles a los niños eso de las jeringuillas en los parques, no tardáremos en escuchar hablar de muertes por el caballo, como más pronto que tarde veremos a los yonkies deambular por nuestras calles.
La serie Aída nos mostró, con su particular humor, los estragos de esta droga en dos de los personajes más queridos: Luisma y el Baraja. Pero que nadie se engañe, el resultado que deja la heroína es mucho más duro, el daño más profundo y las consecuencias suelen llevar aparejadas robos y violencia; además, por supuesto, de la muerte.
Por eso, porque ya está en nuestras calles, también es momento de alertar de la situación, sobre todo para que los más jóvenes no caigan en la tentación de acercarse a ella.
La muerte de Phillip Seymour Hoffman es un ejemplo de esa vuelta, desafortunadamente….
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Bueno, en el caso de este tipo de actores, el problema es otro, pero no la crisis.
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