Positivismo

Hace un par de días, camino del trabajo, caí en el cotilleismo que tanto gusta cuando alguien camina a tu lado, tan cerca que parece ir contigo. Iban dos personas, un chico alto con perro “gremlin” (ya saben, esos chiquitillos y feos, de cara chata, que de un tiempo a este lado se han reproducido por las ciudades españolas) y, a su lado, un hombre mayor, de unos sesenta años, que caminaba como acelerado pero que, las dos veces que me miró, mostraba una amplia y franca sonrisa. 
-Acabo de llegar de casa- dijo, de pronto, el chico joven que paseaba al perro- pero no había nadie. La vieja no estaba dentro y, además, había echado las dos llaves. Eso es raro -el hombre mayor que caminaba a su lado asintió con la cabeza y un simpre “aja”-, ella no sale muhco. Pero bueno, habrá ido a comprar algo, o habrá subido a tender la ropa, o a sacar a la perrita….
-O se ha muerto…. 
Y es que, en Cádiz, el positivismo nunca se pierde.

Publicado por Javi Fornell

Historiador y novelista. Amante de las letras y de los libros. Bibliotecario por vocación. Redactor en Toppercan

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