La Dieta de Luis de Zapata

Hay que ser cabrito, y gordofobo para empujar a los hombres y mujeres de buen comer a hacer cosas como esas. Ya hace tiempo que Felipe II, el austria que gobernó España con mano férrea, dejó de caerme bien. Pero ahora me cae peor, y lo hace porque la pérfida, malevola y maliciosa de su, en otra vida, secretaria y hoy amiga (o eso dice, estas cosas hacen dudar de su amistad) tuvo a mal enviarme la pasada semana un plan dietético usado por el hoy muerto y otrora gordo Don Luis de Zapata, quién considerándose inferior por su gordura y su incapacidad manifiesta para montar a caballo -¡estos gordos siempre queriendo ir en palenque a la guerra!- decidió tomar medidas extremas y nos da su receta para adelgazar. A saber:
1º- Dejar de cenar durante 10 años, después, tal vez, estés ya muerto (de hambre)
2º.- No beber vino, que no está bien eso de ser un gordo borracho, que puede uno rodar por las escaleras de palacio provocando un gran estruendo y, si me apuran, hasta una declaración de guerra como el gordo en cuestión caiga sobre la hermosa princesa-niña prometida con el delgadísimo príncipe de los Austrias mayores.
3º- No tomar cocido, y menos si lleva callos, que para callo el gordo.yYa lo dice el interfecto, la gordura es grandísima fealdad que a la más hermosa mujer afea, y al más gentil varón le desfigura.
La monstrua vestida (son faralaes)

4º- Caminar vendado, pues es de todos sabidos que la gordura es expansión del cuerpo y que mejor manera de evitar expandirse que vendándose cual momia. Total, debo decir, tras quitar cena, vino y cocido, ya se es muerto en vida, cual momia en tumba.

5º.- Dormir con las grebas, no confundir con las Grecas, pues si hablase de hacer tríos podría entenderse, por lo cansado del asunto, pero dormir con la armadura puesta para enflaquecer las piernas es, cuanto menos, complicado en estos tiempos en los que la armadura no suele ser de uno. Yo, por mi parte, he probado a dormir con el yelmo puesto, pero no he logrado adelgazamiento alguno.
6.- Quedarse en la cama todo el día, para estar delgado en la noche. Esto, les digo desde ya, que no funciona. Pues tengo amigos que pasan meses casi sin salir de día, -normalmente coincidiendo con verano, por lo que sustitutyen cama por playa- para salir de noche y no los veo gordos, pero tampoco más delgados.
Pero dice más éste elemento, al expresar que “Los gordos se hacen terrero de graciosos y fisgantes, y son moldes de dichos, de motes y de apodaduras; imposibilitanse para andar en sus pies, y no hay caballo que los sufra ni lleve, y han menester un ingenio para los poner á caballo y descenderlos…” O lo que es lo mismo, Falete en aquella época sería la monstrua vestida de faralaes y tendría su retrato pintado por Velazquez colgado en el Mueso del Prado.

Publicado por Javi Fornell

Historiador y novelista. Amante de las letras y de los libros. Bibliotecario por vocación. Redactor en Toppercan

3 comentarios sobre “La Dieta de Luis de Zapata

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