En los últimos tiempos no escribía; al menos, no como lo hacía antes. Unos años atrás era capaz de sentarme a diario, y cada día venir a este rincón a contaros algo. Luego, la vida cambió unos veces a mejor, otras a peor; algunas pocas, a mucho peor. Y cada principio de año me prometía volver aquí a hablaros de historia, de Cádiz, de mis cosas y mis libros. De las películas y series vistas o, simplemente, contar algo sin sentido que diera sentido al seguir escribiendo.
Pero no lo hacía. Lógico: las promesas de inicio de año nunca se cumplen. Por eso ya no prometo venir cada día, simplemente, voy a hacerlo. Pero sin ningún tipo de compromiso, ni personal ni con los lectores fieles que aun (sorprendentemente) siguen pasando a diario por aquí a leer cosas antiguas, ya que nuevas no hay. También me he auto prometido recuperar las entradas antiguas que sí merecen la pena, pues antes estábamos en otras bitácoras digitales y muchas han quedado perdidas en el amplio universo virtual.
Sea como sea, hoy, después de dos meses de exilio laboral, al regresar a casa, he decidido que también es buen momento para regresar a mi hogar virtual. Poder hablar con libertad, pues lo que aquí se escribe es mío: ni de Kaizen Editores, ni de Sur Tour ni de nadie. Aquí mis palabras vuelan libres, así era y así volverá a ser.
Soy Javier Fornell, guía turístico y escritor, historiador de carrera y vocación. Autónomo, currante como tantos otros, tratando de sobrevivir en un mundo en el que las crisis endémicas, las pandemias y otras mierdas nos atan a la precariedad socio-económica. Quizá esa sea la mejor definición de lo que soy hoy: una persona que ve la realidad con los ojos de alguien cercano al medio siglo, que ha vivido bien, mejor y peor, pero ha vivido. Que ha visto con sus ojos la miseria y la alegría. Que sabe que el mundo es mucho más que el yo.
Por eso, volveré a escribir, volveré a contar, volveré a narrar mis vivencias. Volveré al humor y al pensamiento critico, volveré a las historias y a la Historia. Volveré aquí o, quizá, como tantas otras promesas, no lo haré más.