Soy raro, lo sé, pero creo que un libro tiene que tener dueño. Su lugar en una biblioteca. Pero un lugar destacado. Ningún libro debe ser un segundón, porque ser el segundón significa no ser leído. Lo malo es que a veces, cuando uno lee tanto como yo, se encuentra con que algún alma poco imaginativa te regala un libro de una colección de la que te ha oído hablar. Pero ¿si estás hablando de ese libro no será porque lo has leído?
Pero hay otra cuestión aún peor. Cuando tu librero de cabecera te manda el libro, y tu, que lo quieres ya y no dentro de una hora, te lo has comprado por tu cuenta. Así que hoy simplemente busco bibliófilo cariñoso para un libro: el tercero de Millenium
Por si alguién lo dudaba, ya ha encontrado una mamá
Me gustaMe gusta